Colección

Maserati 3500 GT

1957

El 1957 fue un año como ningún otro para la marca italiana Maserati y los hermanos Orsi, accionistas de la compañía desde 1937. Juan Manuel Fangio había ganado su quinto campeonato del mundo, y esta vez lo hacía arriba de un automóvil Maserati. Pero por aquel entonces, el éxito en las carreras no necesariamente se traducía en éxito comercial. Eran los tiempos del fair play y aunque el deporte motor en esas altas esferas se decía “profesional” no era realmente remunerado ni menos contaba con dinero de patrocinantes o sponsors como sí ocurre hoy en día.

En ese marco, Maserati decidió dejar las carreras de Fórmula 1 y concentrarse en una producción de vehículos en serie o Gran Turismo para recuperar el dinero gastado en el deporte y la gloria. Aprovechando lo aprendido con el afamado 250 F de Fórmula 1 y su homónimo en la categoría sport prototipo, el 300 S y el 350 S, no era más que lógico para Giulio Alfieri, jefe de ingenieros, usar como base tanto la planta motriz como el lay-out del chasis de estos modelos y crear lo que sería la carta de presentación de Maserati en las grandes ligas de la producción en serie al más puro estilo de Ferrari: el 3500 GT.

Aunque el primer ejemplar se presentó en el Salón de Ginebra en 1957 en versión coupé, no tardó en llegar el momento de convertirlo en un “Spider”. Esta tarea le fue encargada al carrocero Vignale, quien basado en diseños de Michelotti, creó una de las más bellas siluetas de la época.

En cuanto a su mecánica, el modelo montaba un motor de 6 cilindros en línea derivado de la competición que mantenía destacados atributos como la culata hemisférica de doble eje de leva, dos bujías por cilindro y tres carburadores Weber 32 laterales de doble cuerpo. La caja de velocidades, una ZF alemana de 5 marchas, aprovechaba la amplia curva de potencia del motor, la que era transferida a un robusto diferencial salisbury inglés. El chasis multitubular, soldado a una carrocería que combinaba piezas tanto de chapa metálica como aluminio, proveía de la suficiente rigidez para hacer del auto un verdadero Gran Turismo.

En aquel entonces uno de los primeros clientes de Maserati en el importante mercado americano fue nada menos que el actor y cantante Dean Martin. Uno de los primeros en pasear por las calles de Hollywood y Beverly Hills arriba de un Spider Vignale. La colección Jedimar cuenta con un Maserati 3500 GT amarillo de 1957.

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